La interacción con animales domésticos disminuye el cortisol y aumenta la oxitocina en adultos mayores, según especialistas en medicina veterinaria. En la tercera edad puede ser un motor de vida, aunque requiere elegir al compañero adecuado según el ritmo y la salud de cada persona.
La ciencia respalda que tener una mascota después de los 65 años mejora el bienestar físico y emocional. Sin embargo, la recomendación no es automática. Esta decisión requiere evaluar el estado de salud, la capacidad física y los recursos económicos de la persona mayor, antes de adoptar.
Patricia Paredes (M.P. 7387), médica veterinaria del equipo de Natural Life, advierte que la clave está en elegir al compañero adecuado según el ritmo y la salud de cada persona.
Para personas activas, el perro es la opción recomendada. Para quienes tienen movilidad reducida o fragilidad, el gato resulta más adecuado por su independencia y adaptabilidad a espacios pequeños.
Cuando la limitación física es severa, aves y peces representan una alternativa válida que brinda compañía sin riesgo físico.
En todos los casos, la veterinaria aconseja evitar cachorros. Su energía y necesidades de entrenamiento pueden resultar agotadoras.
Las alertas principales incluyen riesgo de caídas, gastos imprevistos en veterinaria y el impacto del duelo ante la pérdida del animal. El riesgo de que la mascota quede desatendida si la salud del dueño se deteriora es otro factor que Paredes destaca como frecuentemente subestimado.
Por qué las mascotas benefician a los adultos mayores:
Los animales domésticos combaten soledad y generan sentido de propósito. También obligan a mantener rutinas de comida y cuidados, lo que ayuda a mantener la mente activa. En el caso de los perros, fomentan el movimiento físico y el contacto social con el entorno.
Paredes destaca además el componente de seguridad. La presencia de un animal genera sensación de protección en el hogar.
Según los especialistas, el vínculo con animales genera experiencias emocionales satisfactorias y produce, en consecuencia, efectos orgánicos y psicológicos sumamente positivos para el desarrollo de la persona en todas las etapas de su vida.
Para los adultos, adultos mayores o personas deprimidas, un animal de compañía provee sentimientos de responsabilidad y atención que merman las experiencias de soledad, aumentan el intercambio social y la actividad física.
Efectos orgánicos y psicológicos que produce el contacto con animales:
- Disposición a la actividad física.
- Secreción de endorfinas.
- Disminuye el ritmo cardíaco.
- Mejora la circulación sanguínea.
- Favorece la comunicación y la socialización.
- Aumenta la autoestima.
- Reduce la ansiedad y el sentimiento de soledad.
- Mejora la memoria.
Cómo adoptar y qué hacer el primer día
El canal recomendado son los refugios y protectoras, que conocen el temperamento de cada animal. Las ONG con programas “Adopta un Senior” son especialmente útiles para emparejar animales adultos con personas mayores. Tras la adopción, lo primero es una visita veterinaria inmediata, adaptación del hogar, identificación del animal y establecimiento de rutina desde el primer día.

