Durante mucho tiempo, el proyecto de la sede propia del Centro de Jubilados y Pensionados Marítimos “26 de Abril” avanzó con el empuje, la constancia y la paciencia de quienes lo soñaron desde adentro. En Puerto Madryn, ese edificio no nació como una obra más, sino como una aspiración sostenida por los propios jubilados del sector marítimo, que durante años fueron levantando su espacio a fuerza de esfuerzo. Ahora, con el acompañamiento del Gobierno provincial, esa espera empezó a tomar una forma más concreta.
La recorrida encabezada por el gobernador Ignacio Torres puso el foco en esa obra que todavía está en marcha, pero que ya aparece como una promesa más cercana para una institución con fuerte arraigo en la ciudad. La visita no quedó reducida a una inspección técnica, porque también funcionó como un gesto político hacia un sector que llevaba tiempo esperando definiciones. En ese marco, la Provincia confirmó que acompañará la finalización de la sede para que el centro pueda contar, por fin, con un lugar propio.
Junto al mandatario de Chubut estuvieron, la ministra de Desarrollo Humano, Florencia Papaiani; el secretario de Infraestructura, Energía y Planificación, Hernán Tórtola; y el intendente de Puerto Madryn, Gustavo Sastre. La presencia de ese esquema de funcionarios mostró que la obra no está pensada solo como una mejora edilicia, sino como una intervención que cruza política social, infraestructura y vínculo territorial. La sede aparece, en ese sentido, como un espacio de encuentro, pertenencia y cuidado para personas mayores que sostuvieron durante años una demanda postergada.
Torres eligió subrayar precisamente esa idea durante la visita. “Hoy en Chubut hay una gestión que acompaña a nuestros adultos mayores con acciones concretas”, afirmó, y remarcó que el objetivo es que “uno de los principales centros de jubilados de la ciudad pueda contar finalmente con un espacio propio y digno”. La frase buscó correrse del anuncio abstracto y apoyarse en un resultado tangible: terminar un edificio que ya venía siendo levantado por sus propios beneficiarios.
El gobernador también sumó una lectura política de esa espera prolongada. “Después de años de promesas incumplidas, hoy los jubilados saben que tienen en este Gobierno un respaldo real para concretar proyectos que llevan mucho tiempo esperando”, sostuvo. Con esa formulación, la gestión intentó colocar la obra en una secuencia más amplia, donde el problema no fue la falta de iniciativa de los jubilados, sino la ausencia de respuestas estatales capaces de completar lo que ya estaba empezado.
El proyecto se ubica en la intersección de Juan XXI, Luis María Campos y Williams, en Puerto Madryn, y demanda una inversión total de $96.181.848,26. La obra fue planteada en dos etapas y tiene un plazo de ejecución estimado de diez meses, una referencia que permite dimensionar tanto la escala del edificio como el tiempo previsto para que el centro pueda empezar a usarlo. Después de tanto recorrido previo, esos números le ponen medida concreta a una obra que durante años fue más anhelo que certeza.
En esta primera instancia, el plan contempla la ejecución de la estructura resistente, con vigas, losa mediante sistema de viguetas pretensadas y capa de compresión, además de dinteles y estructura metálica de cabriadas para la cubierta. También se incluyen techos inclinados y revoques interiores y exteriores, es decir, los componentes esenciales para dejar consolidado el cuerpo principal del edificio. Detrás de esa descripción técnica aparece algo más simple: convertir un proyecto largamente empujado en un espacio verdaderamente utilizable.
Pero la recorrida no se agotó en la sede del centro de jubilados. Durante la visita, Torres volvió a meter en la escena otro tema que su gestión busca mantener activo: la deuda previsional que, según la Provincia, Nación mantiene con Chubut a través de la ANSES. El mandatario ratificó allí la demanda presentada ante la Corte Suprema de Justicia, cuyo monto supera los $51 mil millones, y volvió a enlazar ese reclamo con los derechos de los jubilados chubutenses.

